La Comisión de la Verdad

In Bolivia, CatArtBolivia

La Comisión de la Verdad ha sido conformada. Los apoyos y las críticas no se han dejado esperar. En los del primer grupo se sostiene que esta comisión emprenderá la difícil tarea de esclarecer todo lo que pasó en el período dictatorial que azoló y azoto a la América Latina en el siglo XX y de la que no escapó, como es obvio, Bolivia. Los críticos, todos de la oposición, cuestionan el por qué el gobierno espero once años para tomar la iniciativa. En estos últimos hay pura hipocresía.

En realidad, la reacción en una y otra dirección era la previsible. Los que respaldan la constitución de la Comisión de la Verdad saben que han pasado muchos años, pero que más vale tarde que nunca. Lo central es que el país tenga la oportunidad de esclarecer las circunstancias en las que se dieron los golpes militares de manera más profunda de lo que hasta ahora dice la literatura o investigaciones parciales de organismos de derechos humanos. Pero no solo profundizar los hechos y su relación con un contexto latinoamericano caracterizado por el ascenso de las luchas populares y en contrapartida la organización y apoyo a la instalación de gobiernos militares al influjo de la Doctrina de la Seguridad Nacional concebida por los Estados Unidos.

Durante años se ha avanzado lo que se ha podido. Uno de los principales actores para desenmascarar a la dictadura de Banzer fue el líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, quien fue asesinado el 17 de julio de 1980 al instaurarse el régimen “narco-delincuencial” de García Meza. A este último y su cómplice, Luis Arce Gómez, se le siguió un juicio de responsabilidades que culminó con sentencias de 30 años sin derecho a indulto. Hasta ahí hemos llegado.

Sobre esta base y algún otro material recopilado por personas y organismos de derechos humanos se puede avanzar mucho más. Ahora lo que se espera que quede algo, aunque no todo como ha sido advertido por las FFAA, de documentos en los archivos de los departamentos de inteligencia de la institución militar que en la década de los 60, 70 y parte de los 80 jugaba el papel de instrumento político y represivo de los Estados Unidos y de las clases dominantes.

Si bien no se ha modificado sustancialmente el aparato de Estado en su definición marxista-leninista (Ejército profesional y Policía), hay que reconocer que las FFAA han avanzado en materia de respeto a las garantías constitucionales y derechos humanos. Los mandos militares de los últimos años no tienen por qué pagar los delitos cometidos por la jerarquía militar en los tiempos de las dictaduras militares, por lo que a los uniformados del siglo XXI les toca reivindicar a su institución ante la historia develando el lugar donde estuvieran guardados los documentos sustraídos de sus archivos y entregar lo que todavía se mantuviera dentro de ellos.

La comisión de la verdad debe identificar no solo las circunstancias de los golpes, que es algo ya casi conocido, sino ampliar la identificación de los autores intelectuales y materiales de los golpes de estado. Seguramente hay más sorpresas por encontrar. Nombres y apellidos de los autores deben ser conocidos para continuar reivindicando a los hombres y mujeres que fueron víctimas de las dictaduras militares y que en algunos casos sus seguidores los traicionaron al aliarse con los partidos cómplices o hijos de la dictadura.

Finalmente, tarea quizá mucho mas delicada que las anteriores es hallar el lugar donde están enterrados los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz y de otros desaparecidos.

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